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miércoles, 19 de agosto de 2015

Que te Importe quien te Aporte

que te importe quien te aporte (2)

Que te Importe quien te Aporte

Ha llegado un momento en mi vida en que practico ya “la economía de personas”. Incluyo en mi día a día a todo aquel que de riqueza a mis días, valores a mis sueños y ganancias a mi corazón.
“Que te importe quien te aporte”. Es posible que esta expresión te suene algo 
drástica. Para ello, y en primer lugar, deberíamos definir lo que encierra 
el concepto de aportación personal.
Nos aportan todos aquellos que son sinceros de actos, voz y voluntad
Las relaciones humanas, lejos de ser un intercambio a base de 
“tú me das yo te doy”, es algo que va más allá de todo bien material.
Estamos hablando de emociones, y en especial de emociones positivas 
que favorezcan nuestro crecimiento personal con ese intercambio de experiencias,
 y pequeños momentos que alzan universos enteros.
Vivimos en una sociedad compleja cargada muchas veces de intereses 
personales e individualismos. El día a día está regido a 
menudo por la competitividad, e incluso por las ansias de posesión.
Hay quien ansía controlar a sus pareja por miedo a perderla, 
padres que sobreprotegena sus hijos, amigos que dominan a amigos 
por miedo a la soledad, por temor a perder un apoyo incondicional  
y cotidiano.
En muchas de nuestras relaciones interpersonales pesa 
un sibilino egoísmo del que somos conscientes y que sin embargo, 
soportarmos.
¿Qué podemos hacer ante estas situaciones? ¿Cuál es la forma más 
efectiva de actuar?

Aprender a construir relaciones positivas

 

que te importe quien te aporte (3)

Tenemos muy claro que no se trata solo de alejarnos de todos 
aquellos “que no nos aportan nada”. La vida real no es como 
en las redes sociales, donde existe la opción de “eliminar amigos”.
Es muy posible que algún familiar tuyo, lejos de enriquecer tu vida, 
te la llene de malestares. O que tengas un compañero de trabajo 
algo negativo, derrotista y crítico. No podemos borrarlos de nuestro 
día a día.
Se trata, simplemente, de no darles la importancia que merecen.  
Evitar que te afecten sus actos o sus palabras, siempre y cuando, 
no crucen el límite de tu integridad emocional o psíquica, 
en ese caso, la distancia sería más adecuada.
Ahora bien, ante este tipo de personalidades donde su toxicidad  
no sale de la zona crítica, lo mejor es no darles poder: ni en tu vida 
ni en tus pensamientos. Marca límites. Porque de hacerlo, de 
permitir que te afecten, acumularás un estrés físico y emocional
 muy peligroso.
A pesar de que en muchas ocasiones no nos es posible
controlar quién entra y quien sale de nuestras vidas, sí tienes la capacidad y la responsabilidad de decidir quién se mantiene en tu corazón.
La clave de esta permisividad, de esta forma de conseguir que te importe 
quien te aporte, es construir relaciones positivas.
Te explicamos cuáles son los pilares básicos:

1. Construye apegos saludables

En nuestro espacio te hablamos muy a menudo de la importancia de 
“evitar apegos“. Bien, la esencia está en saber diferenciar los apegos 
que nos ocasionan sufrimiento(aquellos nos aferran a 
determinadas necesidades), de esos apegos saludables, donde 
se construyen los vínculos de crecimiento.
-Debemos favorecer apegos basados en la confianza y 
no en la ansiedad, es decir, en el miedo a ser abandonados o traicionados. 
Es vital que exista una armonía basada en la madurez y el respeto mutuo.

2. Saber satisfacer las necesidades básicas

Negar que todos tenemos necesidades es ponernos una venda en los ojos.  
Para que alguien nos importe de verdad, debe existir un 
adecuado intercambio de ganancias personales:
 Un respeto mutuo y la seguridad de que no vamos 
a ser sancionados, juzgados o rechazados al expresar nuestros pensamientos. 
Esta sensación es la que suele aparecer en especial a nivel de familia, 
cuando sabemos que no se van a respetar nuestras opiniones o acciones.
 Muestras de afecto cotidiano: es esa sensación de complicidad que 
disfrutamos con nuestras amistades, el cariño altruista de nuestras parejas… 
Es ofrecer afecto de forma libre, el arropar y dejarnos envolver por un 
sentimiento íntegro de cercanía.
Todo ello son sin duda las raíces que enriquecen toda relación positiva.

3. Poder afrontar determinados problemas

En ocasiones, cuando tienes un problema, alguien cercano a ti en lugar de 
aportarte estrategias, o simplemente ponerse en tu lugar para 
comprenderte, te recriminan determinadas cosas.
Son esas personas que lejos de ayudarte, te hunden más aún. 
 Intenta marcar distancia en estos casos, y elige bien quien se acerca 
a ti en esos momentos.
Las relaciones positivas tienen como esencia el disponer de una armonía interna donde los problemas lejos de ser obstáculos, son oportunidades personales donde ofrecer ayuda, aprender y fortalecer aún más el vínculo.

que te importe quien te aporte

4. Las relaciones positivas admiten la existencia de errores

Si alguien de tu contexto más cercano no acepta el hecho de que 
hayas cometido ciertos errores, no será una relación saludable ni 
emocionalmente segura.
Te enfrentas siempre a su “dura vara de medir”, donde no caben equívocos,
 donde no se te concede la oportunidad de ser mejor.
Evita este tipo de relaciones, que no te importe marcar distancia o 
más aún, desactivar la posible influencia que puedan tener en ti.
Las personas nos equivocamos, erramos, asumimos faltas y 
avanzamos para crecer personalmente.
Todos aquellos que te quieran tal y como eres, con tus aciertos, 
faltas, manías y grandezas, son personas que aportan luz a tu vida. 
 No las pierdas, agárrate con fuerza a la cola de sus cometas…



Cortesía imagen: Elina Ellis.

Fuente: http://lamenteesmaravillosa.com

Un Mil Bendiciones y Una Más
Sol Monasterio
 

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