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domingo, 26 de junio de 2016

EL HOMBRE DESPUÉS DEL HOMBRE




EL HOMBRE DESPUÉS DEL HOMBRE

Un film documentario de Davide Montemurri

Traductor: Hemos querido hacer esta traducción de tal manera que pueda ser leída siguiendo la película directamente del francés, y como un ensayo independiente. También hemos omitido gran parte de las expresiones “n’est pas”, pues en la traducción literal al castellano no tiene el significado de apoyo que tiene en francés. Las referencias a Irán se enmarcan en el contexto de la revolución de los Ayatolas, a finales de los años 70 y principio de los 80, época en que se realiza esta película.

Narrador: Cien años después de la muerte de Charles Darwin la evolución es un tema aceptado. Sabemos o creemos saber como han evolucionado las especies y como el hombre ha nacido; sí pero y después. “El hombre no es la cima del proceso evolutivo” dijo alguien a principios de este siglo de mutación, “la evolución continua y el hombre será sobrepasado”. Quien lanzó esa piedra dentro del mar de la habitud humana se llamaba Sri Aurobindo y vivía en India y es en India que vivió la continuadora, no ya del pensamiento evolutivo, sino de la acción evolutiva de Sri Aurobindo. Él la llamaba Madre, Ella nació en Paris en 1878, su cuerpo fue enterrado en Pondicherry en 1973. Nos encontramos en las Nílguiris, las montañas azules del sur de la India, para entrevistar a un escritor francés, un buscador, que Madre hacia llamar Satprem y que ha sido durante 20 años el testigo de Su trabajo evolutivo.

¿Es que después de este hombre dolorido y sin sentido que somos, habrá alguna otra cosa?, o bien deberemos resignarnos a la catástrofe y a la desaparición de la especie humana. El hombre actual está quizás abocado a su propio fin, si pero, ¿y después? La respuesta no se encuentra en ninguna sabiduría, revelación o profecía. Está escondida, nos dice Satprem, allí donde Sri Aurobindo y Madre la buscaban, en el fondo de las células de nuestro cuerpo.

Introducción: En las montañas azules, las Nílguiris, entrevistando a Satprem, escritor francés testimonio de la experiencia evolutiva de Madre.

Entrevistador: Hemos partido de aquella frase de Rimbaud en que accedemos al infierno. Él describe el infierno que estamos a punto de vivir, realmente con una centena de años de anticipación, así pues “estamos en el infierno por doquier”, dice él, “y sin embargo es el despertar, la aurora nacida de una ardiente paciencia...”
Satprem: “... entraremos en las espléndidas ciudades...”, si. Tan solo que el asunto de Rimbaud era aún muy psicológico, ahora es un asunto físico. En este momento..., un fusilamiento en Teherán.... No sé....
Por todas partes es la barbarie en una forma u otra. Esto se está volviendo muy asfixiante, porque es necesario que los hombres se encuentren ante una realidad física algo terrible para cambiar de consciencia, es eso de lo que se trata. No estamos ante una crisis moral, no estamos ante una crisis política, financiera o religiosa, no nos encontramos delante de nada de todo esto. Nos encontramos dentro de una crisis evolutiva, estamos en el punto de morir a la humanidad para nacer a otra cosa. Entonces todo se está rompiendo por todas partes, todo es terrible por todas partes, incluso en el esplendor americano tan confortable, todo es la misma barbarie por todas partes.
Es necesario que lleguemos al momento en que la consciencia gire dentro de otra dimensión. Ésta es la historia, es una crisis evolutiva. Estamos..., nos encontramos en el mismo punto, cuando en un cierto momento de la evolución fue necesario pasar de una respiración branquial a una respiración pulmonar, o bien nos asfixiábamos. Es eso lo que pasa.
No sé..., no debo explicar más que mi experiencia: un hombre no empieza a “ser”, hasta que llega a la “nada total” de lo que él es, de lo que él cree, de lo que él piensa, de lo que él ama. Cuando llegamos a esa “NADA” completa, entonces es necesario que alguna cosa “SEA” o nos morimos. Yo conocí eso en los patios del campo de concentración: no había nada, todo estaba... todo estaba roto, quebrado, incluso “yo” estaba quebrado. Todos los ideales, las noblezas, todo estaba roto, quebrado, no había nada, nada, nada, entiendes. No había ni política, ni religión, no había nada a qué agarrarse. Entonces cuando no queda nada, ¿qué es lo que queda? ¿Qué queda? Hay un centro de Fuerza, de Ser, hay alguna cosa que permanece y es “ésa” la llave; no es todo lo que pensamos, no es todo lo que sentimos, no es todo lo que amamos, no son los ideales, no lo es el Buen Dios, no es nada de todo esto. Es alguna cosa que es punzante, como si todo el ser estuviera replegado en una angustia tan intensa que es como una plegaria, o como si fuera amor. Es alguna cosa que es cálida, fuerte, que no tiene nombre, que es el Ser, que es quien somos. Ésta es la cuestión o la cosa a la que todo el mundo llega. Cuando todo se derrumba ¿Qué es lo que queda?....

Entrevistador: Diríamos que los hombres no llegan a concebir el fin de su especie y ese paso eventual a otra....
Satprem: Pero que él lo conciba, o que no lo conciba, ¿qué importancia tiene? Evidentemente si lo concibiera sería más fácil, pero si él no lo concibe se le caerá encima de la cabeza, está a punto de caérsele encima de la cabeza, el techo se derrumba. Entonces, si ellos no lo consienten serán aplastados, eso es todo.

Entrevistador: Pienso que por esto hay cantidad de gente que empieza a sentir eso como algo insoportable, como una necesidad, como...
Satprem: Pues sí, es esto la llave justamente, es necesario que sea insoportable. Cuando hayamos llegado a un punto de asfixia tal, o de imposibilidad tal, es necesario entonces que encontremos la otra posibilidad o morimos. Pero tú no llegarás..., no llegarás a pasar a la otra posibilidad mientras que la vieja manera de ser no se haya vuelto imposible. Esto es conforme a todas las leyes evolutivas: se pasa a otra especie cuando la vieja especie, por las razones que sean, sus condiciones se vuelven insoportables o imposibles o asfixiantes, entonces el genio que hay dentro de estas células humanas está obligado a encontrar el nuevo mecanismo o la nueva manera de ser que podrá atravesar estas condiciones invivibles.
Y si dentro de esas células humanas no se encuentra el secreto que nos ayude a esa nueva adaptación, nos morimos, eso es todo. Y cuando se llega a este punto de imposibilidad, bien, nos vemos obligados a encontrar una nueva posibilidad. Y no es una cuestión de pensar, de pensar o incluso de querer, estamos fisiológicamente obligados. Es dentro del cuerpo que esto se crea porque..., ¿qué es lo que evoluciona? No es el pensamiento el que evoluciona, es el cuerpo, son.... ¿Las especies de qué forma han evolucionado? Han evolucionado a través de sus células, a través de su cuerpo. Y nosotros, hombres, es de la misma manera; hemos añadido el pensamiento ahí encima pero, no es esto lo fundamental, lo fundamental es lo que pasa en el cuerpo. Simplemente..., simplemente es mucho, el pensamiento, todo este atravesar evolutivo que nos ha llevado hasta el hombre nos permite, nos da la posibilidad, la gracia de entender el fenómeno en lugar de seguirlo inconscientemente, como todas las especies precedentes. Nosotros tenemos la posibilidad maravillosa de entender el fenómeno. Por una vez en la evolución “el próximo estadio se pasara conscientemente”, es decir que podemos abrir los ojos, que podemos entender el proceso. Entonces, desde el momento que comprendemos esto, cambian muchas cosas, es decir podemos ayudar al proceso, podemos colaborar en ese proceso, en lugar de ser aplastado por condiciones sofocantes que no entendemos.
Toda la sinrazón, la locura, las horribles cosas que pasan en el mundo, es porque los hombres no entienden el proceso. Y todo se rompe para obligarnos a llegar a ese instante humano, donde somos lo que el hombre es realmente. ¿Qué es un hombre? Estamos completamente equivocados por las filosofías, las religiones, las políticas... todo esto son la excrecencias que han llegado a juntarse siglo tras siglo, todo eso no tiene nada que ver con la realidad humana. ¿Qué es la realidad humana? Un hombre dentro de una celda al que fusilaran mañana por la mañana, “SABE” lo que es, algunas veces.
Yo he escuchado muchas madrugadas pasos por el corredor. Entonces, cuando estas ahí solo, en la negrura y hay pasos que vienen y cogen a uno de la celda de al lado y después eso pasa, es la otra celda. En este momento, ¿dónde está la filosofía, dónde está la religión, dónde está la familia, dónde está el amor, dónde está toda esta corteza superficial? No hay nada, no hay nada pero hay algo que es tan poderosamente intenso, fuerte y por tanto por una vez esto “ÉS”. Es eso la realidad humana, eso no tiene nombre..., eso no tiene nombre pero es una fuerza, y es de una gran dulzura como si de repente todo, todo, todo se desprende y entonces queda una dulzura que lo comprende todo y que no es débil, que es fuerte, que mira desde arriba toda esta comedia, toda esta tragedia, y que de repente mira como desde lejos, y “ESO” es el hombre y contra eso nadie puede atentar, nadie. Os pueden fusilar, os pueden torturar, pero ESO, eso no cambia, eso ÉS.
Y es éste nuestro hogar evolutivo, es “ESO” lo que hará que pasemos más allá, dentro de una especie menos trágica y menos ridícula. Es esta realidad la que tiene el poder de pasar a la próxima etapa. No es nuestra filosofía. 
¿Es que la filosofía de un pez le ayudó alguna vez a ser un anfibio? ¿Es que la religión del dinosaurio le ayudó a llegar a ser un mamífero?
Entonces, no es nada de lo que nosotros conocemos lo que nos ayudará a atravesar, no es nada, nada, nada y todo. No es Carlos Marx, no es el Papa, no es nadie, es simplemente esa cosa que es el SER puro de lo que somos. Es como el verdadero latido de corazón. Entonces, “ESO SÍ”, eso pasa..., porque es que es la única realidad. Todo lo demás son medios, para hacernos aprender, para acercarnos un poco a la realidad de lo que somos. Los rollos religiosos, los rollos marxistas, los rollos gandhistas, todos los rollos humanos están simplemente para ayudarnos a aproximarnos paso a paso a la realidad humana.
Y ahora el hecho mundial es que rompemos justamente esto, nos hacen la gran gracia de romper todas nuestras ideas, todos nuestros sentimientos, todas nuestras moralidades. Nos hacen esta gracia, nos ponen al desnudo para encontrar la “COSA” que puede sobrevivir. La cosa que es creadora, porque cuando estas en ese punto del ser te das cuenta que es la fuerza creadora, que es eso lo que puede cambiarlo todo. Tan solo que no se trata de un asunto individual la evolución. Es necesario que la humanidad globalmente sea llevada a ese punto irrevocable, ese punto en que tú eres o tú no eres, tú eres o tú no eres. Y entonces, si tú no eres quiere decir que tú desapareces como muchas especies han desaparecido.
Pero en cualquier vida ordinaria, la más simple, hay un momento en que el hombre se encuentra solo consigo mismo. En cada existencia humana hay un momento, quizás por condiciones particulares, nos encontramos delante de una especie de derrumbamiento de nuestra vida, entonces nos miramos.... Y eso llega a todo el mundo. Y eso llega cada vez a más y más seres humanos, ese momento en que tenemos la impresión de que todo se derrumba.

Entrevistador: Yo veo que hay jóvenes, gente joven, lo siento muy fuerte, que reacciona ante esto con la violencia exterior....
Satprem: Sí, nos evadimos..., nos evadimos y todo el mundo se evade. Entonces nos evadimos a través de la droga, nos evadimos a través de los asesinatos, nos evadimos de todas las maneras posibles, pero esto son evasiones. Nos evadimos tanto con la droga, y con las muertes y con la violencia, nos evadimos con el yoga trascendental, nos evadimos con la religión, nos evadimos con el marxismo; todo esto son evasiones, eludimos la cuestión.
Podríamos decir que la humanidad se divide probablemente entre una especie que lo encuentra todo normal, natural y agradable, más ó menos placentero, con pequeñas alegrías y pequeñas penas, con grandes alegrías con grandes penas; y después hay otra especie, casi podría decir, que esta en esa intensidad de sin sentido y que no hace preguntas, pero que clama en su corazón, que grita en su corazón y eso hace la diferencia, hay éstos y los otros. Pero si tú ERES, tú atraviesas todo, no solamente tú atraviesas sino que encuentras la llave de la razón de ser de esta catástrofe en la cual estamos.
La verdadera catástrofe es ahora y no es la bomba, la bomba es la falsa catástrofe. La verdadera catástrofe es que el hombre no tiene nada donde apoyarse, esto es la catástrofe y al mismo tiempo es la maravilla, es la maravilla. Entonces quedan pocos hombres que tengan el coraje de esta nada, de esta nulidad, pero las circunstancias nos conducen ahí. Las circunstancias están a punto de obligarnos a todos y cada uno a llegar a esa esencia durable, esa esencia existente. Somos conducidos hacia allí, llegamos allí, y entonces para llegar allí están todas estas sinrazones, estas locuras, pero todo eso forma parte de las señales, no es desesperante en absoluto, al contrario, porque finalmente nos acercamos a alguna realidad.
Un mundo desesperante era el mundo del 1900, donde la ciencia nacía y había todas las grandes esperanzas, era..., era la “Belle Epoque” tal como se la conoce. Eso era un mundo desesperante, porque era una humanidad tan mediocre la que estábamos a punto de construir. Mientras que ahora pueden haber locos, pueden haber drogados, puede haber toda esa locura, y es espantoso, pero nos aproximamos a alguna cosa que tiene una realidad punzante. Ya no hay comedia en este momento, ya no existen todas las historias que se mostraban en el teatro a principios de 1900.
Nos acercamos a una realidad muy perturbadora para las consciencias, porque lo que no llegamos a comprender es que la próxima etapa evolutiva, en la cual nos estamos precipitando, no será una mejora de la prisión actual, es decir: que vayamos a encontrar mejores ideas, mejores sentimientos incluso, una mejor moralidad, no se trata de eso. ¿La próxima etapa evolutiva qué es? Pues es que, de pronto entre algunos o quizás más brutalmente en mucha gente, la consciencia estallará. Pero estallar ¿qué quiere decir? Quiere decir otro mirar. Imagina, por tomar una imagen, un primer pez en la evolución que de pronto desarrolla una respiración pulmonar, sale del agua, llega al sol sobre una playa.... Puedes comprender la diferencia de mirada entre ese ser que está dentro del agua y este otro animal que está al sol sobre la playa; son dos miradas tan completamente diferentes que la una es como una locura para la otra.
¿Es que esta fuerza nueva podríamos decir, esta especie nueva, sería posible hacerla crecer o aparecer en un cierto número de seres humanos que vivan juntos, colectivamente? Auroville es la tentativa para encarnar humanamente esta experiencia y colectivamente sobre todo.

Entrevistador: ¿Que es Auroville?
Satprem: Auroville es una tierra roja, no es nada; no sé, está en el cañón en los alrededores de Pondicherry. Son algunas chozas y un cierto número de gentes que vienen de todos los rincones del mundo, que buscan otra cosa sin saber muy bien que es esa otra cosa, pero que tienen necesidad de otro tipo de vida, distinta de esta que se vive mal un poco por todas partes.

Entrevistador: Delante de toda esta violencia de toda esta crueldad que vemos en el mundo, la tentación seria de responder a la violencia con otro tipo de violencia, una violencia digamos revolucionaria.
Satprem: Es una triste transición esta necesidad del mal, no sé, de la crueldad, de la dureza. ¿Es el problema del mal por el que tú preguntas? ¿Porqué hay todo ese horror en el mundo? Pues la respuesta...., no sé si hay una respuesta, no sé si hay una respuesta. La respuesta es siempre la misma y es que todos los horrores, todas las cosas, las más terribles que hay, por que se trata de hechos no hay nada a discutir, están para conducirnos al punto en el que esto puede ser anulado, en que esto puede ser disuelto. ¿Y cómo puede ser disuelto esto, esta violencia, esta crueldad? ¿Cual es la reacción, la única reacción posible? Es que se trata de coger una metralleta y responder a la violencia con violencia, o es que de pronto delante de este horror, no sentimos el profundo dolor del hombre.
Evidentemente, si tú estás metido en la violencia, no se trata de arrojarse al suelo y decir: prendedme hacer lo que queráis. Si estamos metidos en la batalla hay que batirse es evidente, es tan evidente que no vale la pena hacer ningún comentario, no te vas a quedar allí como los corderos para dejarte cortar el cuello, no es eso lo que yo quiero decir en absoluto. Pero en el corazón, ¿cómo debemos estar? No sé, delante..., lo primero que pienso cada mañana cuando abro los ojos, me digo: “Una ejecución en Teherán, una ejecución....” ¿Tú sabes que quiere decir una ejecución? No se, veo toda esta gente, los unos detrás de los otros a los que matan. Entonces ¿qué respuesta tienes ante todo esto? sino de entrar en este dolor humano, tan profundo. Y entonces allí tocamos la única cosa que puede salvar.

Entrevistador(*): Los sistemas políticos del pasado han fracasado, pero eso no quiere decir que no podamos intentar cambiar justamente este sistema.
Satprem: Son horrorosos estos sistemas..., (si, evidentemente*) pero es que todos los sistemas son horrorosos, (en el momento en que se vuelven sistemas, si...*) son todos horribles. Yo no veo que haya un capitalismo que sea mejor que el comunismo o un gandhismo que sea mejor que el marxismo, yo encuentro que todos los sistemas son igualmente absurdos, nulos, no conducen a ninguna parte. Justamente este punto que tú defiendes hubiese sido muy interesante y muy valido hace 40 años, porque en aquella época a través de los sistemas podíamos mejorar lo humano, hace 40 años. Pero ahora ya no estamos en este punto, ya no estamos en el punto que una mejor ideología podrá salvar el mundo. Estamos en un punto mucho más crucial y esencial, en el que no hay salvación salvo porque el hombre nace. Que tú deplores la violencia, que tú deplores a toda esta gente que guerrean mientras que otros se mueren de hambre; pero justamente todo esto forma parte de este momento evolutivo tan intensamente absurdo, en que alguna otra cosa debe surgir. Lo que me interesa es esa “OTRA COSA”, que justamente va a romper esta prisión, esta prisión de algodones americana o esta prisión de hierro en Irán o esta otra prisión en Moscú, esta otra prisión en Pekín, en Paris, son... no hay más que una prisión por doquier, entonces no hay nada que deplorar, porque todo es deplorable. Pero es necesario encontrar el poder ahí dentro, que pueda, que pueda romper esta prisión, y es ahí donde digo: no hay solución, no la hay, no la hay, salvo por un “poder del ser” que es el poder mismo de todas las especies. Y si no llegamos a esa palanca, a esa fuerza, a ese amor, porque finalmente se trata de amor, no iremos a ninguna parte, no hay salvación, no hay salvación, no vamos a mejorar las condiciones económicas del mundo, no es verdad.
Todos esos monstruos que están ahí estrangulándonos con su armamento, con su súper política, sea esta del oeste, del este, del sur o del norte, que sentido tiene este monstruo sino realmente el de conducirnos a este punto tan intensamente absurdo en el que otra cosa pueda surgir en la consciencia del hombre. Pero ciertamente si yo estuviera en Irán hoy día, daría mi vida para hacer desaparecer a ese siniestro individuo con turbante de musulmán, si yo estuviese en América ciertamente iría a luchar contra ese monstruo que almacena armamento desde su despacho oval, ciertamente si yo estuviera en Moscú iría a luchar contra esa gente que espían, contra esa KGB y contra todo eso. Por todos lados me batiría allí donde estuviese, pero la solución no es... la batalla es un medio, no sé, porque somos hombres y no podemos quedarnos indiferentes ante las situaciones tal como son, pero la solución es... la solución no está allí, la solución está en lo que nace o surge en el fondo de uno mismo. ¿Comprendes lo que quiero decir?

Entrevistador: Comprendo muy bien...

Satprem: En el plano de la acción, allí donde estemos, es necesario hacer la acción que creamos noble, justa o verdadera, pero no es esa la solución. La solución ya la he dicho, no hay 36 (soluciones), pero luchar es necesario. No se trata de quedarse en su rincón rezando.... Allí donde nos encontremos es necesario luchar, no hay ninguna duda. Yo lucho..., aunque mi combate es aún otra historia.

Entrevistador: Sé que en cierto momento luchó por Auroville..., por ejemplo.
Satprem: Por ejemplo....

Entrevistador: La Agenda de Madre
Satprem: ¡Oh! la Agenda es una aventura, una aventura fabulosa. No sé, Madre había explorado muchos caminos a principio de siglo (XX), cuando Julio Verne estaba aún ahí, cuando Santos-Dumont volaba sesenta metros en Bagatelle, pero Ella estaba más allá de todo esto. Ella había experimentado muchas cosas que parecen lo que llamamos parapsicología o yo no sé qué, es decir, salir de su cuerpo, ir a ver a distancia muchas cosas que ocurren físicamente, pero todo esto no le parecía la meta. Salimos del cuerpo, sí, vamos a explorar a lo lejos y vemos como físicamente lo que pasa allí, entramos en contacto con fuerzas que mueven las tormentas, la naturaleza, la lluvia; podemos aparentar ser profetas, ser magos prestidigitadores. Ella ya había explorado todo esto cuando Julio Verne hubo terminado, cuando Einstein apenas había comenzado y Ella se decía: "No es eso, no se trata de eso. Ver cosas extraordinarias, salir del cuerpo, ¿qué sentido tiene?... Si hemos nacido en un cuerpo, ese cuerpo debe tener algún sentido. Las cosas extraordinarias son muy bonitas, pero si la vida no es extraordinaria, ¿de qué sirve?". Entonces Ella encontró a Sri Aurobindo, que le mostró el camino mas allá, el camino en el cuerpo.
Y Él le dijo; eso era a principio de siglo (XX), Él le dijo: "El hombre es un ser de transición y no va a quedarse así para siempre, con esta inteligencia, o incluso con ese poder extraordinario suprafísico, o con ese poder extraordinario científico; eso va a convertirse en OTRA COSA". ¿Qué otra cosa?.... Y luego Sri Aurobindo se marchó, Ella se quedó sola. Sri Aurobindo había dicho muy poco, aunque escribió muchos libros, dijo muy poco acerca del secreto: ¿Qué es esa OTRA COSA? Lo que va a llegar después del hombre o lo que va a surgir del hombre no va a caer del cielo. Si hay una etapa después de lo humano es necesario fabricarla, es necesario que salga de nosotros. Y ¿de dónde va a salir? No de nuestra inteligencia evidentemente, la evolución ocurre en el cuerpo.
Entonces sola, después de los 80 años, Ella empezó el camino, el camino del mañana. ¿Del mañana de qué?, no sabemos nada. ¿Es que un simio puede saber qué es un hombre? Y en este no saber, en este desconocido hay una gran angustia, caminamos en la nada, estamos en la nada, porque si estuviéramos en algo sería que estamos en el viejo hombre. El mañana del hombre no es nada aún, es necesario... es como en la selva, no la conocemos, es necesario atravesarla. Cuando la hemos atravesado entonces podemos comprender que hay recodos, ríos, una selva, pero cuando estamos dentro solo hay árboles, árboles, árboles y ¿dónde termina?.
Después, un día llegué a Pondicherry, yo también había... a mi manera quizás infantil o desesperada, no sé, había llamado a muchas puertas, había buscado mucho, había estado en la selva virgen en la Guayana, y después la aventura, Dios mío y entonces ¿qué?. La aventura..., es algo que se cierra sobre uno mismo, podemos ser prisioneros también de la selva virgen; caemos prisioneros de una historia cualquiera que se cierra sobre si misma; al cabo de un cierto tiempo podemos tener las aventuras más extraordinarias, pero el circulo se cierra. Yo fui buscador de oro, pero no te puedes pasar la vida buscando oro. Estuve en Brasil, en África, me convertí en sannyasin en India, viviendo por los caminos, conocí el tantrismo, donde quisieron hacerme aprender los susodichos poderes extraordinarios, que me parecían tan poco extraordinarios, ¿y después qué? No se, al final de todo, ¿después qué? Al final de todo continuamos siendo un hombre con su pregunta, con su falta de plenitud, sin un verdadero sentido... sin un verdadero sentido; o bien nos conformamos con la vieja historia de siempre.
Encontré a Madre, pero entonces allí me debatí durante largo tiempo porque estaba en un Ashram y los muros no me gustan demasiado. Pero Ella era muy paciente conmigo, tan paciente... Yo era quizás como un niño salvaje, y estaba siempre tentado de regresar a mi selva virgen o al desierto, pero Ella me hizo comprender que había otra aventura, Ella me conquistó. Y así tuve el extraordinario privilegio de que Ella me contara su aventura imposible en esta selva virgen que es el futuro, donde Ella iba a tientas, donde Ella tropezaba, donde Ella recibía tantos golpes; porque si queremos salir de esta vieja especie humana y encontrar lo que será el mañana del hombre, no su mañana en la cabeza, sino su mañana en la vida y en el cuerpo nos topamos enseguida con la vieja especie. Convertirse en una nueva especie es, es algo muy loco.
Entonces, Ella iba a tientas, pero ¿a tientas dónde? Se va a tientas dentro del propio cuerpo, en la consciencia del propio cuerpo. La evolución es en el cuerpo donde se hace. El cuerpo es el puente con lo que va a venir. Es siempre en las células que la evolución ocurre. Estas células han cambiado su manera de ser o su modo de funcionar, entonces ¿cual es el nuevo funcionamiento?
Desde que entramos o descendemos..., descendemos en esa consciencia del cuerpo, entonces... nos tropezamos con todo aquello que no quiere saber nada de esa experiencia, de esa novedad. Todo lo que es nuevo para el cuerpo resulta espantoso.
Ella me explicaba con los ojos cerrados, me contaba su improbable o increíble aventura. Era doloroso porque cuanto más profundo penetramos en este cuerpo, más nos encontramos con la consciencia más primaria de la materia, que tiene miedo, que teme las enfermedades, que se revuelve, que se retracta ante algo que le es desconocido y al final encontramos la muerte. Es como si en el fondo del cuerpo hubiera como una llamada a la muerte, algo que aspira a que todo esto termine, toda esta pesadilla que es la existencia, donde es necesario luchar, donde.... estoy hablando del cuerpo, no me refiero a la existencia en el mundo, me refiero tan solo al cuerpo, donde es necesario luchar contra las enfermedades, las agresiones, las vibraciones que vienen a caer sobre él, y hay algo en el fondo que desea que todo esto cese, que esta pesadilla termine y que clama a la muerte.
Es pues una extraña aventura, realmente en una selva virgen algunas veces cruel y despiadada, donde debemos batirnos, no solo con las dificultades del propio cuerpo, sino con las dificultades de la especie que nos rodea. Cuando descendemos algo más profundo ya no hay más "mi", "yo" separado de los otros. Sentimos que estas células comunican inmediatamente con todo, es así que el animal vive, para él el mundo no es exterior, él siente todo lo que pasa a su alrededor como si pasara dentro de él. No existe el "yo", "mi" y luego los otros.
Entonces, a medida que vamos descendiendo en esa consciencia corporal, más vamos descendiendo en la unidad completa de la materia humana, no hay distancia, no existe allá, no existe el otro. Entonces, la experiencia tan fabulosa y a la vez tan terrible; la experiencia fabulosa es que el cuerpo, la consciencia del cuerpo, está como expandida por doquier, entonces comprendemos porqué un pájaro puede ir de Spitzbergen a una laguna en mitad del Pacífico sin perder su camino, porque todo ello está inmediatamente y naturalmente ahí para él. Entonces está todo ese lado verdaderamente fabuloso de un cuerpo que de pronto se encuentra por doquier; pero está ese otro lado a la vez terrible, donde este cuerpo es el de ese de allí que tiene un cáncer, el de aquel de allá que está lleno de odio, el de ese otro allá lleno de crueldad, el de aquel otro que reniega....
Entonces, es como si constantemente y simbólicamente, por medio de aquellos que rodeaban a Madre, Ella asumiera todas las dificultades del mundo, todo el rechazo del mundo, la negación del mundo, o incluso su voluntad de muerte. Era como una batalla.

Narrador: De nuevo en las montañas azules, Sujata, la compañera de Satprem.

Entrevistador: Sujata, ¿usted ha pasado prácticamente toda su vida al lado de Madre.
Sujata: Cuando llegué, sí, recién había cumplido los diez años y era la época con Sri Aurobindo.

Entrevistador: ¿Había algo que fuese diferente?
Sujata: Toda la atmósfera era completamente diferente de lo que usted ha conocido.


Entrevistador: ¿Me gustaría saber como era?
Sujata: Había una vida más interior, tranquila, como si fuese la eternidad que estuviese allí, usted comprende, estábamos como llevados por la eternidad. Y sobre todo había ese gran amor de Madre que estaba allí, que lo envolvía todo, que lo abrazaba todo, así pues, estábamos a tal punto bien al lado de Ella, no sé, es como si Ella te sostuviera, Ella te sostenía en... si, Ella te sostenía en sus brazos exactamente. Eso es lo que era.

Entrevistador: Hay algunos momentos en la Agenda en el que sentimos que Madre a sufrido terriblemente.
Sujata: Sí.

Entrevistador: ¿Usted estaba allí?
Sujata: Yo estaba allí. Madre sufrió pero fue más bien hacia el final, durante los años 70, 71, pero antes era... no sé, tengo la impresión de que era en los años 70, que eso empezó, ese sufrimiento.
Satprem: Sí... antes estaba siempre su sonrisa que parecía dominar el dolor de las cosas, a partir del 70 se convirtió en algo mucho más doloroso.
Sujata: Sí... como decirlo, los individuos buenos que comprendían un poco y tenían un amor verdadero, parecieron apartados de su entorno y solo quedaron los individuos.........


Entrevistador: ¿Los enemigos?
Sujata: Yo no diría enemigos.... Que no comprendían sobre todo y que cada vez más y más no querían saber nada más del asunto.
Satprem: Entonces, Ella era precipitada de nuevo allí dentro en el dolor. ¡Oh! el dolor de esos pequeños seres que se acercaban tan ferozmente a Esa pequeña persona. Que no quieren salir, que no quieren salir....
Ellos ya estaban hartos, hartos, porque en esa frontera tan delgada y tan extraordinaria ya no es el pequeño poder humano que encontramos, sino esta formidable energía que hace mover los mundos. Cuando yo estaba junto a Madre, era... me doy cuenta de cuantos años Ella me preparó..., si me preparó, porque era un torrente de una energía tan formidable y al mismo tiempo tan tranquila, entonces esa energía era insoportable para la gente, ellos sentían eso como una amenaza para su pequeño caparazón y entonces, cada vez más y más, ya tenían suficiente.
Ella no pudo quedarse físicamente, ya no querían saber más de Ella, era demasiado insoportable. Pero esa experiencia que Ella hacía dentro de su cuerpo, no es un cuerpo individual encerrado en un saco de piel, es nuestra cabeza que se imagina que está encerrado. El cuerpo, la consciencia del cuerpo es... es toda una, es toda la Tierra, es toda la materia terrestre, y si comprendemos esto, comprenderemos porque la Tierra está tan revuelta, porque toda la Tierra llega a ese umbral, ese umbral ardiente y terrible. Y es lo que vemos hoy día a nuestro alrededor.
Estamos llegando cada vez más y más a ese umbral, que no es el umbral de la muerte, sino tan solo la muerte del pequeño ego ridículo encerrado en su filosofía o su misticismo o su yoguismo trascendental o en fin, todo ese sorcismo (embrujamiento) humano. Pero del otro lado hay algo maravilloso, que está ahí, cercano, a nuestras puertas. Algo milagroso que nunca nadie había pensado, otro estado de ser incomprensible, pero que de pronto..., sí, de pronto habrá un desgarramiento. Y esa especie de pecera humana, mental, en la que estamos encerrados con nuestras matemáticas y nuestras religiones y nuestros ayatolas y nuestros papas y nuestros marxismos, todo esto se romperá. Pero no se romperá con la bomba, no se romperá en la nada, se romperá en la realidad, en una... en la realidad de la Tierra. Una realidad ligera, una realidad luminosa. Algo que hará que de golpe todas esas viejas matemáticas y esas viejas medicinas y esos viejos fantasmas caerán de nuestras manos y diremos: ¿Cómo, cómo, cómo hemos podido vivir allí dentro? ¿Cómo ha sido posible?
Pero hay que llegar y llegaremos a ese umbral ardiente, donde la especie deberá escoger. Y escoger..., no escoger con su cabeza, porque esto es justamente el viejo mundo, no escoger con sus matemáticas y su razón y su cartesianismo, sino escoger con un grito del corazón, porque será lo único que quedará.
No conocemos el fin de la historia, no la conocemos, pero yo creo precisamente que detrás de ese umbral, está apunto de prepararse el milagro de la Tierra. Algo que nosotros ni siquiera imaginamos, porque nosotros no nos imaginamos más que la muerte, no nos imaginamos más que la bomba; nosotros solo imaginamos el horror que vemos, pero quizás haya una plegaria de un cuerpo, en la muerte aparentemente, en ese silencio formidable. Una plegaria que lleva consigo todo el cuerpo de la Tierra a su umbral de gloria.
Que sabemos nosotros de lo que está pasando en esa tumba de mármol gris, de ese silencio formidable, donde Ella está, donde la vemos casi con los ojos abiertos de par en par. Ella trabaja en la muerte, sus células tan conscientes rezan en la muerte. Pero es necesario quizás que Ella haya ido hasta allí, porque no se puede hacer trampa, si la experiencia debe llegar hasta esa frontera, pues bien, es necesario que ellos la entierren, es necesario que ellos la crean muerta, es necesario que ese cuerpo mismo asuma la muerte, podría decir, es necesario ir hasta esa frontera.
Muramos o desaparezcamos. Aquellos que son simplemente carne, en traje y corbata y un poco de filosofía, mueran los que no son, pero los que son, los que tienen un corazón vivo, aquellos emergerán un día, inesperadamente en una aurora nueva.


OM NAMO BHAGAVATE, OM NAMO BHAGAVATE, OM NAMO BHAGAVATE, OM NAMO BHAGAVATE........

Traducción: Alfonso Galiana
Abril 2008


Cortesía de Uma Gimenez








Un Mil Bendiciones y Una Más


Sol Monasterio

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